Bruxismo

 

-¿Qué es el bruxismo?

El bruxismo es un hábito parafuncional mediante el cual algunas personas aprietan o rechinan los dientes. Se le llama parafuncional porque realmente no cumple ninguna función u objetivo específico, como es el caso de la masticación, sino que en este caso es simplemente el hábito de apretar o friccionar los dientes.

 

-¿Existen distintos tipos de bruxismo?

En líneas generales podemos identificar dos tipos: el bruxismo céntrico, mediante el cual el paciente se limita a apretar los dientes, y el excéntrico, en el que la persona aprieta los dientes al tiempo que realiza movimientos mandibulares laterales como frotando los dientes inferiores contra los superiores, produciendo ruido y generando un proceso abrasivo en las superficies oclusales y bordes incisales, lo que se traduce en cambios anatómicos a nivel de la Articulación Temporo-mandibular y músculos de la masticación.

 

-¿Este hábito es frecuente en algún tipo de personas?

En primer lugar debo referirme a aquella población ansiosa y estresada, ya que este hábito tiene un componente psicológico esencial y fundamental. Podemos observarlo con mucha frecuencia en pacientes adolescentes y adultos jóvenes. De igual manera, en niños, ya que estos no tienen estructurada una oclusión como tal, debido a la etapa de transición o de recambio entre la dentición temporal y la dentición permanente. Esta etapa transicional es la llamada dentición mixta. Debemos señalar que este hábito parafuncional afecta con mucha frecuencia a esta población infantil, debido a afecciones parasitarias, por lo cual los padres deben ser alertados e interconsultados con el médico especialista.

 

-¿Cuáles son los síntomas más comunes que un paciente puede presentar?

El paciente puede presentarse a la consulta confundido, porque realmente no llega a determinar qué le molesta. Muchas veces la persona consulta porque tiene dolor articular, dolor muscular, dolor de cabeza, dolor de oído. Puede haber trismus o limitación de apertura bucal. Estos dolores y contracciones pueden llegar inclusive hasta la zona del cuello, hombros y parte alta de la espalda, dependiendo de qué tan grave o severo sea el hábito. Puede haber también sensibilidad dental localizada y/o generalizada. El paciente puede quejarse de dolor a nivel de oído e inclusive esta es una causa frecuente por la que la persona visita al especialista, quien determina y se da cuenta de lo que está presentando la persona.

 

-¿Cuál es el tratamiento que se debe aplicar?

El tratamiento tiene que estar enfocado hacia un correcto diagnóstico de la enfermedad. En principio debe estar realmente diagnosticado el bruxismo y hay que evaluar si este es diurno o nocturno. Primero hay que analizar las causas del bruxismo. Se le da una gran preponderancia al factor psicológico, al estrés y la ansiedad emocional, como ya mencionamos, que sufren estas personas. También hay factores locales como es la oclusión y tiene que ver con desarmonías oclusales e, inclusive, mal posiciones dentarias, contactos prematuros que se puedan presentar en uno u otro diente debido a restauraciones o rehabilitaciones protésicas defectuosas.

En el caso de la población infantil se presenta la dentición mixta y la parasitosis intestinal como causas fundamentales. Hay autores que consideran el bruxismo como una respuesta del niño al malestar producido por la parasitosis.

Hoy en día existen dos tipos de tratamientos, el general que está enfocando a aliviar todo este estrés y ansiedad mediante terapias de relajación, hacer ejercicio y todo el soporte psicológico y emocional. Por otro lado, el tratamiento odontológico que llevamos a cabo es la confección de una férula que puede realizarse en diferentes tipos de materiales blandos o rígidos. En el caso de los infantes es vital la evaluación oportuna del Odontopediatra para el diagnóstico temprano de malformaciones y/o mal oclusiones, así como la interconsulta con el Médico Pediatra.

Es muy importante tener diagnosticado este hábito en aquellos pacientes que van a ser reconstruidos con implantes dentales, ya que el mismo puede ser la causa de fracaso de muchos tratamientos reconstructivos. En este sentido, evaluar la causa de las ausencias dentales y si el paciente es bruxómano activo. El bruxismo no es una limitante como tal para realizar estos tratamientos, pero el hábito debe estar controlado.

En definitiva, este hábito, aunque no esté presente, no sabemos en qué momento de la vida se instala y su tratamiento estará orientado y basado en un correcto diagnóstico en el que podría intervenir un equipo multidisciplinario.