Diastema: ¿El espacio entre los dientes encanta o molesta?

Stephanie McGee Before Smile

El diastema, también conocido como “brecha”, es el espacio entre dos dientes (en la mayoría de los casos, los dos delanteros superiores). Mientras que para muchos es considerado un verdadero encanto, como en la cantante Madonna o en la modelo Lindsey Wixson, otras personas lo ven como un defecto estético.

Aunque suele ser más molesto cuando separa los dientes delanteros, el diastema en realidad puede suceder en cualquier parte del maxilar superior o inferior, y no siempre es un signo de problemas de salud oral.

“Si el diastema aparece en los dos dientes delanteros, por lo general no hay problemas para la salud oral y la sugerencia del tratamiento dependerá de la necesidad estética o del deterioro de la dicción”, explica Patricia de Freitas, profesora de la  Facultad de Odontología de la Universidad de San Paulo, en Brasil.

Sin embargo, si el diastema sucede en los dientes posteriores, que poseen la función de la masticación, el problema deja de ser estético y pasa a convertirse en un peligro para la salud de la boca. Y es que el espacio entre los dientes traseros funciona como un “sitio escondido” para los restos de comida, lo que puede causar dolor y la inflamación de las encías. “Si la inflamación persiste sin tratarse, la pérdida de hueso alrededor del diente puede suceder y también la caída de la pieza dental”, advierte la experta.

El diastema y las etapas de la vida

En la infancia, el diastema es bastante común, haciéndose presente en casi el 80% de los niños. En esta fase, los dientes separados no comprometen la estética e incluso proporcionan un cierto encanto a la sonrisa de los más pequeños. “La presencia del diastema en la dentición de leche contribuye a la alineación espontánea de los incisivos superiores permanentes durante la dentición mixta”, dice Freitas. Según la especialista, con el paso del tiempo, este diastema retrocede y se cierra espontáneamente.

Cuando se desarrolla la dentición permanente, el diastema puede ser causado por la diferencia entre el tamaño de los dientes, o por la falta de algunas piezas dentales. El retraso en el cambio de los dientes de leche por los permanentes, por genética, hereditaria o por vía oral de succión, como chuparse el dedo o el chupete, también provocan la separación de los dientes.

Tratamientos

Puesto que no se puede evitar el diastema, la mejor opción es buscar el tratamiento ideal. Las opciones incluyen aparatos ortopédicos o restauraciones estéticas con resina o cerámica. En el caso de los tratamientos de restauraciones es poco probable que el diastema vuelva a aparecer. Sin embargo, en este caso, la supervisión de un dentista es esencial.