¿Por qué tengo mal aliento?

La halitosis, también conocida como mal aliento, se define como el conjunto de olores desagradables que se emiten por la boca. Es un problema muy frecuente que puede interferir de forma negativa en las relaciones interpersonales, tanto afectivas y sociales como profesionales.

Hay ciertas situaciones que producen, de manera transitoria, un mal olor bucal (no confundir con halitosis) y que no suelen tener una importancia relevante:

 

– El mal olor bucal  al despertarse es muy común. Suele ser transitorio y sin importancia.

Probablemente se produce por el aumento de la actividad bacteriana durante la noche y que se agrava  por una disminución fisiológica del flujo salival, ausencia de la limpieza fisiológica de la boca (movimientos faciales y de la lengua, flujo salival) y una pobre higiene antes de dormir.

Este tipo de mal olor puede solucionarse comiendo, bebiendo agua fresca o con un buen cepillado (insistiendo principalmente en la lengua).

– También puede producirse por la ingesta de ciertas bebidas y alimentos como especias, ajo, cebolla, etc; o por ciertos estilos de vida como el tabaco o el alcohol. Normalmente son de origen transitorio y se previenen simplemente evitando la ingesta o eliminando el hábito.

¿Cuál es su origen?

La halitosis persistente se produce en un 85% de los casos por factores bucales (generalmente causada por algunos microorganismos bucales).

La bacterias anaerobias gram negativas son las que se asocian más frecuentemente a este tipo de enfermedad y la lengua es la localización preferida de las bacterias implicadas.

El mal olor se produce cuando estas bacterias  convierten ciertos sustratos en productos muy olorosos como el sulfuro de hidrógeno, el metil-mercaptano, las índoles, la putrescina y la cadaverina.

Los pacientes que presentan esta enfermedad son aquellos con problemas bucales debidos a una acumulación de placa bacteriana (y por tanto bacterias) en dientes, encías y especialmente en la lengua causando la formación de ecosistemas bacterianos anaerobios.

Los principales factores predisponentes orales son: una pobre higiene oral (principalmente la falta de cepillado en la lengua), la enfermedad periodontal, caries profundas, flujo salival disminuido, empaquetamiento de comida, portadores de prótesis etc.

Las causas extraorales son menos frecuentes y pueden estar causadas por enfermedades asociadas al tracto respiratorio (sinusitis o infecciones del tracto respiratorio), desórdenes del aparato digestivo (reflujo esofágico), enfermedades metabólicas (diabetes mal controlada, síndrome urémico por fallo renal, etc.) y algunos medicamentos (agentes citotóxicos, anfetaminas, nitroglicerina, etc).

No todos los pacientes que creen tener halitosis la tienen, incluso cuando se descarta mediante métodos objetivos. Generalmente estos  pacientes presentan  problemas psicológicos como trastornos obsesivos compulsivos, depresión, etc.